Descubren una nueva propiedad del yacón: ayuda a reducir la obesidad

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Jarabe de raíz de yacón analizado por las investigadoras tucumanas/ Fotografía Adrián Lugones. / Ampliar
La planta andina, a la que algunos investigadores atribuyen beneficios para el tratamiento de la diabetes, ayudaría también a perder peso y a disminuir la grasa abdominal. Advierten sobre productos en base a este cultivo que no respetan la composición química adecuada.
Cuando comienzan los primeros calores la gente empieza a acudir en forma masiva a los gimnasios, nutricionistas y a otras alternativas creativas, con el afán de perder los kilos que llegaron furtivos con el invierno. A la hora de buscar soluciones, lo natural suele ser lo más recomendable ya sea practicando actividad física o comiendo equilibradamente. Y qué mejor si existe una opción natural, sana y económica que puede ayudarnos a conseguir nuestra meta.
 
Científicas de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) descubrieron recientemente que el yacón, una planta milenaria de la región andina, tiene efectos no sólo para ayudar a controlar la diabetes (propiedad que fue descubierta por el mismo equipo diez años atrás), sino que además puede contribuir a la pérdida de peso corporal y a reducir la molesta grasa abdominal.
 
Originario de Perú y extendido hacia el norte, hasta Ecuador y Colombia, y hacia el sur, hasta el Noroeste Argentino, el yacón o Smallanthus sonchifolius (nombre científico de la planta) fue utilizado por los pueblos originarios, convencidos de su potencial para aliviar dolencias. A fines de los 90`, cautivó el interés de países desarrollados como Japón, que a través de un proyecto científico llevó muestras para investigación y desarrollo del cultivo.
 
El equipo tucumano liderado por Sara Sánchez e integrado por Susana Genta, Stella Maris Honoré y otros investigadores se desempeña en el Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (INSIBIO), de doble pertenencia UNT- Conicet y trabaja desde hace casi quince años en la validación científica de las propiedades del yacón. Los estudios realizados hasta el presente demuestran que dos partes de la planta tienen potencial importancia terapéutica, las hojas y las raíces de reserva, y que su ingestión no resulta tóxica.  
 
Las investigadoras realizaron estudios de un jarabe de raíz de yacón elaborado por el Centro Internacional de la Papa (CIP), que tiene sede en Lima (Perú). El análisis fue realizado en el marco de un convenio de cooperación entre la UNT y dicha institución y permitió a las profesionales validar científicamente los efectos benéficos de este producto.
 
En una primera etapa, las investigadoras comprobaron en animales de experimentación que el jarabe de raíces de yacón no era tóxico y luego avanzaron en estudios clínicos a doble ciego con un grupo de 100 pacientes con sindrome metabólico, que tenían alto riesgo de desarrollar diabetes. Este estudio fue realizado junto a médicos del servicio de Endocrinología del Hospital Padilla.
 
El equipo corroboró que el jarabe tenía efectos positivos en pacientes con sidrome metabólico, pero además observó que el grupo monitoreado registraba un notorio descenso de peso, una disminución del perímetro de la cintura y también del índice de masa corporal. Las conclusiones fueron publicadas en revistas internacionales prestigiosas como Clinical Nutrition y CMR Journal.

 
Los principios activos de la raíz del yacón son los fructooligosacáridos (FOS), que se encuentran en grandes cantidades en esa parte de la planta. Los FOS son un tipo de fibra soluble compuesta de unidades de fructosa que forman cadenas (polímeros) de azúcar que no están libres. Como ocurre con otros tipos de fibras, nuestro organismo no es capaz de digerirlos ni de asimilarlos en el intestino delgado, sino que pasan al intestino grueso, donde son metabolizados por las bacterias intestinales. Actúan como alimento prebiótico, es decir, que son utilizadas por las bacterias que favorecen al organismo. Además, la raíz contiene compuestos fenólicos con propiedades antioxidantes.

Sánchez mencionó que los efectos beneficiosos para la salud de estos compuestos se basan en la liberación de un tipo de hormonas que actúan en el centro de la saciedad reduciendo el apetito; en el páncreas mejorando la producción de insulina y en el metabolismo lipídico reduciendo la acumulación de tejido adiposo.
 
Aunque el equipo ya evaluó el jarabe de yacón en animales primero y luego en humanos (etapa clínica), actualmente sigue experimentando con ratas de laboratorio para tener precisiones sobre los mecanismos que intervienen con el yacón puro. La meta de las investigadoras es desarrollar un suplemento dietario, patentarlo y conseguir la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (ANMAT). 
 
Tanto Genta como Sánchez estiman que aproximadamente en dos años podrán llegar a la industria farmacéutica con este suplemento elaborado en base a la raíz de yacón, que sea útil tanto para el tratamiento de la diabetes como de la obesidad.
 
¡Ojo con algunos productos en base a esta planta!
Las investigadoras no sólo estudiaron el yacón puro y el preparado en Perú por el CIP, sino que hicieron extensivo su análisis a otros productos que se comercializan en Bolivia, Jujuy y hasta en algunas dietéticas de ciudades grandes como Buenos Aires. Conocidos los resultados, las científicas advierten que es necesario consumir con precaución los preparados en base a yacón porque comprobaron que en muchos casos la composición química estaba alterada y se perdía el efecto beneficioso de la planta.

“Algunos productos pueden hacer aumentar de peso y hasta elevar los niveles de glucosa si tienen azúcar agregada y bajo niveles de FOS”, aclara Genta en la entrevista con Noticias UNT. La profesional detalla que la proporción adecuada de fructooligosacáridos (FOS) debe ser de un 40% y si esa proporción se altera los efectos pueden ser los opuestos. Agregó que corroboraron la venta de jarabes de yacón con elevada cantidad de alcohol y de harinas de yacón con agregados de azúcar y de conservantes.

Por lo tanto, las científicas advierten que hay que tener cuidado a la hora de consumir productos en base a esta planta expendidos en la calle o en centros comerciales.
Recomendaron leer la etiqueta que llevan endosada para saber dónde se elaboraron y qué organismo los certifica.


Un cultivo milenario andino

Alfredo Grau, es ingeniero agrónomo y doctor en Ciencias Naturales, director subrogante del Instituto de Ecología Regional de la UNT y asesor del Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación en la Comisión de Biodiversidad y Sustentabilidad Ambiental de la Nación. Explicó a Noticias UNT las características de esta planta y su desarrollo geográfico.

Grau describió al yacón como un cultivo con raíces tuberosas comestibles, ricas en fructooligosacáridos, y cuyas hojas presentan actividad hipoglucemiante y antioxidante. Detalló que su raíz tiene un elevado porcentaje de agua (85-90%), una textura crocante y sabor dulce suave.

“La región andina ha sido muy prolífica en raíces y tubérculos comestibles, pero pobre en especies frutales, y es en este rubro donde el yacón, a pesar de ser una raíz, cumplió un papel, probablemente destacado, durante muchos siglos. Por otro lado, su jugo concentrado y transformado en chancaca puede haber cumplido un rol de cierta importancia como edulcorante”, precisó el investigador.

Agregó que después de la conquista sin embargo, la introducción y éxito de los frutales asiáticos con su variedad de sabores y propiedades nutricionales, y de la caña de azúcar con su potencial productivo y alto valor energético, significó una competencia muy fuerte para el yacón, con lo cual su importancia decreció paulatina y sustancialmente en los siglos siguientes.


El yacón como curiosidad

El doctor en Ciencias Naturales sostuvo que el yacón hasta el siglo XX tuvo difusión fuera de los Andes. Los primeros ensayos agronómicos conocidos fueron realizados durante la segunda guerra mundial en Italia y Alemania, sin mayor trascendencia. “Sí se produjo un importante cambio al ser introducido en Nueva Zelandia, en la década del 80, ya que significó un disparador para su difusión en Asia y el resto del mundo hacia fines del siglo XX”.

Señaló que en la década del 80 el cultivo fue llevado de Nueva Zelanda a Japón, donde aparentemente se inició el uso de sus hojas, además de las raíces, pasando de allí a Brasil a comienzos de los 90.

Grau manifestó que durante las últimas dos décadas la difusión del yacón se ha visto acelerada por la facilidad de los viajes internacionales y la irrupción de Internet en las comunicaciones. “Simultáneamente se ha producido un sustancial incremento de ciertos problemas de salud como diabetes tipo II y obesidad, y una toma de conciencia de su escala epidémica. Para el tratamiento de ambas problemáticas, el yacón posee cualidades promisorias”, detalló.

Agregó que  hoy en día su cultivo está presente en más de 20 países en el mundo, entre los que se destacan Perú, su país de origen y el que presumiblemente posee la mayor extensión cultivada, y China donde se ha producido la mayor expansión (600 ha.).

 

Origen y expansión

Grau afirmó que el yacón es originario de la región andina hace aproximadamente 2.000 mil años en el actual Perú. “En tiempos precolombinos el yacón ya se había difundido hacia el norte, hasta Ecuador y Colombia, y hacia el sur, hasta el Noroeste Argentino. Hay evidencias arqueológicas de que el yacón se cultivaba aquí hace 1000 años”, puntualizó.

Aclaró que si bien el yacón se cultiva actualmente en muchos lugares del mundo, se trata de un cultivo de escala pequeña. No hay estadísticas detalladas a nivel de país, porque buena parte de las parcelas de cultivo son pequeñas, menores a una hectárea.

Grau admitió que el yacón puede cultivarse en ambientes muy diferentes al de su origen con la condición de que tenga suficiente agua. Explicó que puede crecer bien en el pedemonte de Tucumán y afirmó que existe una experiencia piloto de cultivo e industrialización en un proyecto conjunto entre la UNT y una empresa citrícola del medio.

En el NOA se cultiva en la localidad de Bárcena, Jujuy, a través de una cooperativa de productores, en tanto de que en Salta existe un cultivo en el Valle de Lerma. En Tucumán lo cultivan un par de productores comerciales de muy pequeña escala.