Ondas gravitacionales: el astrónomo Guillermo Goldes de la UNC explica el hallazgo

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“Para la física da cierre a una larga búsqueda pero para la astronomía es quizás un nuevo punto de partida”. Columna a cargo del reconocido investigador y divulgador científico cordobés.

El jueves 11 de febrero un grupo de científicos del Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales, conocido como LIGO, comunicó el hallazgo de ondas gravitacionales que había predicho Albert Einstein casi 100 años atrás, en su Teoría de la Relatividad General.

La noticia fue recibida con entusiasmo por la comunidad científica internacional, sin embargo al resto de los ciudadanos les cuesta imaginar qué son las ondas gravitacionales y qué significa el hallazgo. Para entender de qué se trata Noticias UNT consultó al prestigioso doctor en Astronomía, Guillermo Goldes, de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Para la física es un gran avance que da cierre a una larga búsqueda de muchas décadas, porque la existencia de estas ondas había sido predicha hace décadas. Es una consecuencia de la Teoría General de la Relatividad. Esa teoría, que desarrolló Einstein, se puede pensar como una teoría acerca de la gravedad, y en cierta forma explica la gravedad en términos geométricos. Eso se puede explicar así: una masa curva el espacio (como una pelota sobre una tela), y cualquier otro cuerpo que entra en ese "pozo" que se produce, se pone a "orbitar" alrededor del primero, porque sigue la curva de la tela.

La teoría predice que si una masa muy grande (como una estrella o un agujero negro) es acelerada o frenada de golpe (como en un choque de dos agujeros negros, que sería el caso detectado ahora), eso genera una perturbación que deforma el espacio (como una piedra tirada en un estanque). Esa perturbación viaja a la velocidad de la luz, y es la onda gravitacional. Su efecto es deformar la estructura del espacio por los lugares por los que pasa. Todo aquello que es atravesado por la onda se contrae y se estira brevemente, y muy sutilmente.

Eso es lo que se detectó: una variación en la longitud del detector que usa LIGO, producido por ese choque lejano en el espacio y en el tiempo. Como noticia es paradójica, porque uno asocia la palabra noticia a algo nuevo. En este caso, en la conferencia de prensa se anunció que en setiembre pasado se detectó una señal, que provendría de una colisión, ¡ocurrida hace 1.300 millones de años!

Para la física es un punto de llegada, cierra un problema porque confirma una predicción de la relatividad que aún no se había podido corroborar. Sin embargo, muchas otras predicciones de la relatividad si se habían confirmado antes. Por ejemplo, que la luz se curva al pasar cerca de cuerpos muy masivos, o que la luz no puede escapar de cuerpos muy compactos como lo son los agujeros negros, o que el tiempo marcha diferente en relojes que están sometidos a grandes velocidades o que están cerca de cuerpos muy compactos (como en la película interestelar). Eso se comprobó con los relojes que están en satélites en órbita de la Tierra, que marchan "más rápido" que los relojes en Tierra.

Una cosa interesante es que la teoría de la relatividad nació con Einstein, pero Einstein no estaba convencido de que de su teoría se dedujera la necesidad de que hubiera ondas gravitacionales. Él a veces defendió la idea de que si, y otras veces defendió lo contrario.  Fueron otros físicos posteriores los que demostraron que según la teoría, debería haber ondas de gravedad. Ahora las detectaron, por primera vez.

Para la astronomía quizás es un nuevo punto de partida: esto se presenta como una nueva forma de "observar" el cosmos. Ya no mirarlo a través de la luz (o de diferentes formas de luz, como ondas de radio, ultravioleta, rayos x, etc.). Es un mecanismo totalmente nuevo que se está mostrando como una posibilidad. Diría que nosotros tenemos cinco sentidos que nos permiten obtener información del Mundo. El oído y la vista son los que han sido más usados en la ciencia, sobre todo la vista (tanto oído como vista nos permiten captar información que se transporta en forma de ondas, ondas sonoras en un caso, ondas electromagnéticas en otro). Ahora, de golpe descubrimos que podemos usar otro sentido, aunque no lo tengamos en nuestro cuerpo y es la posibilidad de captar ondas de gravedad.

Para la astronomía puede ser tan importante como la revolución que se produjo con el uso del telescopio a partir de Galileo, pero el tiempo dirá. Como científico y como docente al menos esperamos que aliente a más chicos a estudiar ciencia. Es probable que esto sea el inicio de una mini-revolución en física, y las revoluciones se saben dónde empiezan, pero nunca donde terminan.

 

Goldes es doctor en Astronomía de la UNC, Master en Museología de la Universidad de Valladolil (España) y dirige la Especialización en Comunicación Publica de la Ciencia de la UNC. Es profesor de la Facultad de Matemática, Astronomía y Física (FAMAF) de la misma Universidad y columnista de Radio Universidad de Córdoba.
Se dedica a la divulgación científica hace más de veinte años y escribe artículos no sólo en destacadas revistas científicas internacionales, sino también en diarios locales y nacionales. Además fue compañero de estudio en FAMAF de la vocera de LIGO, Gabriela González.