Arte y Ciencia no están tan lejos como parece

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Así lo considera Virginia Albarracín, directora del Centro Integral de Microscopía Electrónica dependiente del Conicet y de la UNT y que participará del Encuentro de Arte Público y Muralismo.
Para las grandes plumas, la cultura es la máxima expresión de las creaciones del hombre. Este tipo de manifestaciones neutralizan la violencia, acortan distancias sociales y promueven cambios, tanto a nivel personal como material, al punto de transformar cientos de vidas. Algo de eso tiene en su pensamiento la Doctora Virginia Albarracín, directora del Centro Integral de Microscopía Electrónica (CIME) del CONICET, que realizará una tarea durante el Primer Encuentro de Arte Público y Muralismo, que se desarrollará en Tucumán y que cuenta con el apoyo de la Universidad Nacional de Tucumán.

“El trabajo del científico es súper creativo, el arte es una expresión, es decir algo de otra forma, pero la ciencia también es una forma de expresar lo que uno ve, nada más que lo que yo expreso tiene que ser lo más parecido a la realidad. El artista interpreta lo que ve y lo expresa, el científico también, porque capaz que lo que yo veo otra persona lo ve y no saca las mismas conclusiones. Eso demuestra que un científico también puede  pensar en algo estético y que sirva para la divulgación científica”, comentó.

El centro de investigación ya realizó un estudio con obras de arte y realizará la misma tarea durante el Encuentro de Arte Público y Muralismo. La microbióloga considera que el ser humano es un mundo colonizado por bacterias. De una célula del cuerpo, nueve son microorganismos, esa es la relación que hay. Todas las cosas están conformadas por lo mismo.

"Me llamaba la atención pensar que una obra de arte, también tiene microorganismos. El ojo nos da cierta capacidad de visión, pero a los microorganismos yo no los puedo ver. También buscamos microorganismos nuevos. Con esa idea me enteré de un proyecto de la Facultad de Artes que estaba restaurando obras, con un hisopo tomamos la muestra, y después se la pone en un medio de cultivo. Después dijimos la pongamos sobre la obra, como una forma de devolverle a la obra eso que le sacamos. Lo mismo queremos hacer con nuevas obras de arte y en este caso murales”, añadió.

Finalmente expresó que la ciencia está abierta para todo aquel que quiera sumarse: ” Nosotros tenemos ahora un ingeniero electrónico que entró para mantenimiento de los equipos e instalación. Como los equipos tienen mucha parte mecánica y electrónica necesitamos alguien que sepa mantenerlos, después por ejemplo hay una fotógrafa que hace tareas de apoyo, porque nuestro principal producto son las microfotografías. El microscopio te da una imagen que uno tiene que capturar. Originalmente los equipos tenían rollo, entonces eso implicaba que tenía que haber alguien que revele".

"Hoy ya no se revela la foto pero se digitaliza el negativo y a partir del negativo se hace la foto digital. Además tenemos un microscopio nuevo que ya directamente salen las imágenes en la computadora. Igual hay muchas fotos que necesitan edición. Después tenemos un abogado que está en la parte de administración y vinculación. El CONICET tiene la parte de investigación, los técnicos, los técnicos artesanos que ni siquiera tienen que tener estudios de grado y los administrativos”, agregó.

El CIME que funciona desde la década del ’80 por un convenio entre el CONICET y la UNT, brinda un servicio tanto para alguien que trabaje en la academia, como un médico que necesite un estudio, a consultoras que hacen estudios de yacimientos de petróleo, empresas que realizan  control de calidad de alimentos, entre otras. Su nuevo proyecto es un trabajo con el área de justicia para darle una base científica a lo forense.

El Centro Integral de Microscopía Electrónica funciona en calle Chacabuco 461, y quienes deseen conocerlo pueden contactarse al 4107257.