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La UNT y la Provincia se unen para mantener vivo el Bosque de la Memoria

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Mañana se firmara un convenio de preservación y revalorización del Bosque de la Memoria ubicado en el Parque Sierra de San Javier . Fotografías: Adrián Lugones / Ampliar
Hoy, a las 12, en el Rectorado, se firmará un convenio marco de colaboración entre la UNT y la Secretaría de Estado de Derechos Humanos de la provincia, para revalorizar el Bosque de la Memoria, ubicado en San Javier.
Al mediodía, en el Rectorado, se firmará un convenio marco de colaboración entre la UNT y la Secretaría de Estado de Derechos Humanos de la provincia, para revalorizar el Bosque de la Memoria (ubicado en San Javier).

La rúbrica de este acuerdo, compromete a ambas partes a profundizar un proceso permanente de desarrollo de actividades y conocimientos en materia de Derechos Humanos, su promoción y reafirmación en distintas locaciones e instituciones universitarias, muy especialmente en el Bosque de la Memoria, ubicado en el Parque Biológico de San Javier.

En el acto, la rectora Alicia Bardón recibirá a la doctora Erica Brunotto y demás funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos de Tucumán, con el fin de establecer un compromiso entre ambas a fin de promover, desarrollar y difundir acciones conjuntas en materia de Derechos Humanos.

Por dicho convenio, la Secretaría de Estado de Derechos Humanos prestará colaboración y asistencia, disponiendo de los recursos humanos y técnicos necesarios para las actividades a llevarse a cabo. Mientras que la UNT garantizará el mantenimiento y conservación del Bosque de la Memoria, y cualquier otro recurso necesario en el ámbito de su competencia.  

Creación
Como se recordará, en el año 1996 la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos en colaboración con las Madres de Plaza de Mayo, crearon una reforestación en el Parque de San Javier, que denominaron "El Bosque de la Memoria", ideado como un lugar de homenaje a las personas secuestradas y desaparecidas durante la dictadura cívico-militar. En él se utilizaron especies de árboles autóctonas como alisos, lapachos y tarcos, entre otros ejemplares.  

Allí, acuden constantemente familiares con el fin de homenajear y orar por sus seres queridos. 

Pronto, el sitio se convirtió en un lugar casi sagrado; un escenario natural donde la gente suele llevar carteles y placas con los nombres de aquellas personas que fueron víctimas del genocidio. De esta forma, intentan preservar su memoria, sus historias, y sus esperanzas. 

No es casual, entonces que la UNT profundice sus acciones en ese bosque, revalorizándolo y jerarquizándolo, en el marco de la conmemoración del Día de la Memoria, el próximo 24 de marzo.