Inundaciones: expertos de la UNT coinciden en la necesidad de encarar obras a largo plazo

Foto del diario Clarín sobre las inundaciones en Lamadrid / Ampliar
La construcción de un terraplén o la sistematización de las cuencas fueron algunas de las soluciones analizadas. Hacer respetar la frontera agrícola y forestal, recuperar los bosques y considerar el cambio climático a la hora de planificar acciones.

Las inundaciones que afectan a Tucumán dejaron como saldo 12000 personas afectadas, 5000 autoevacuadas en las cercanías de la ruta y 800 evacuadas en centros específicos. La mayoría de ellos son de Lamadrid, el pueblo que quedó bajo el agua, pero que según anunciaron las autoridades provinciales, volverá a reconstruirse. Sin embargo, el problema de las inundaciones se repite cada dos o tres años, a veces antes, y las poblaciones del sur tucumano terminan perdiéndolo todo.

Profesionales de la Universidad Nacional de Tucumán analizaron el tema y, si bien tuvieron distintos enfoques, todos coincidieron en la necesidad de encarar obras a largo plazo para reducir el efecto de las inundaciones, en especial en el sur provincial. “No podemos seguir con el ciclo inundación- reparación. El gobierno tiene previsto una plan de reconstrucción pero eso es continuar con el ciclo, porque la población debe pensar que quizás el año que viene pierda todo de nuevo y el gobierno también pierde dinero así”, señaló el magister en Ingeniería Hidráulica y director de la carrera de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Exactas (FACET), Hugo Roger Paz.

Respecto a las causas de las inundaciones en Lamadrid, Paz sostuvo que “es la zona con más pluviosidad de Tucumán, 2000 milímetros anuales frente a 1200 milímetros en San Miguel. Eso, junto a la baja pendiente, hace que los escurrimientos sean dificultosas y se generen grandes volúmenes de agua”. Agregó que para solucionar el tema hace falta un estudio general de la zona. “En ingeniería decimos que todo es solucionable, depende del costo la solución más factible”, sentenció.

Para el profesional de la FACET la medida más acertada para aplacar los desbordes del río Marapa pasaría por la construcción de un terraplén. Aclaró que esa obra beneficiaría a la mayoría de los pobladores de Lamadrid, pero otros deberían reubicarse porque el terraplén no se extendería a tierras improductivas. Citó como ejemplo el que se construyó en Resistencia (Chaco) para evitar que el agua del rio Paraná ingrese y afecte a las ciudades.

Paz señaló que la construcción del dique Potrero del Clavillo no aliviará las inundaciones en el sur. “Porque está en el río Medina y no tiene efecto sobre Lamadrid, recibe de una cuenca más bien seca de Las Estancias y no de la cuenca intermedia que aporta más agua”. Y agregó que la construcción del dique El Naranjal tampoco servirá para este caso: “es una cuenca lateral que no se llena con canales, no solucionan el tema del sur”, puntualizó.

Para Sergio Georgieff, doctor en Geología, investigador del Conicet y docente de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT la gran obra siempre pendiente es la sistematización de las cuencas desde la parte alta a la baja. Agregó que “si se tiene en cuenta la cantidad de ríos permanentes de la provincia se puede visualizar que es una mega obra que nunca se empieza (en 1952, se aconsejaba no construir el embalse Termas de Río Hondo sino se sistematizaban las cuencas)”.

El investigador aseguró que para la sistematización hacen falta datos específicos de medición que hoy no se tienen, obras en los márgenes, atenuación de pendientes y mejorar el sistema de drenaje transversal (alcantarillas). Luego se refirió a cuestiones más ambientales que se vuelven imperiosas como hacer respetar la frontera agrícola y forestal para evitar el aumento de caudal líquido y sólido; reforestar los márgenes y recuperar el bosque; mejorar el manejo de los embalses y concientizar sobre un buen uso del recurso.

Finalmente, el ingeniero Leandro Díaz, profesor Titular de Hidrología de la FACET y presidente del Foro Argentino del Agua reflexionó que son necesarias una serie de obras para incrementar la capacidad de regulación de crecidas, y obras de sistematización en toda la cuenca. “Existen algunos estudios, pero no se avanzó en la realización de obras pensando en que se deben proyectar para realizarlas durante los próximos 30 años”, puntualizó.

​Díaz concluyó en que las acciones deben estar enmarcadas en un plan director integral de los recursos hídricos provinciales. Aseguró que dicho plan debe considerar el contexto de cambio climático y prever y proyectar las obras necesarias, con un orden de prioridades, para ser seguidas por las distintas administraciones.