Los primeros 80 años de un gran economista: Víctor Elías

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Elías recibió a NoticiasUNT en una entrevista en su casa en 2016. Fotografía: Archivo/José Saldías. Ampliar
El diario La Nación destaca la importantísima labor que, a lo largo de más de medio siglo, desarrolló en la investigación económica aplicada y en la docencia en la Universidad Nacional de Tucumán
“Los primeros 80 son los más jodidos", le cantaron a coro sus colegas de la Universidad de California en Berkeley a Armen Albert Alchian cuando cumplió 80 años. Algo parecido ocurrirá mañana, miércoles, en la ciudad de Tucumán en la Conferencia sobre Desarrollo Económico que se hará en honor de Víctor Jorge Elías.

Merecido reconocimiento al "Turco", como lo conocemos dentro de la profesión, por la importantísima labor que a lo largo de más de medio siglo desarrolló en la investigación económica aplicada y en la docencia en la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Resaltando un aspecto crucial de su contribución, cuando hace algunos días La Gaceta recogió el testimonio de algunos de sus muchísimos ex alumnos, tituló la nota "El académico que optó por quedarse en su Tucumán".

Elías es sinónimo de economía en la UNT, más allá de que no fue ni es el único profesor importante de la Facultad de Ciencias Económicas, de una casa de altos estudios que mantiene los mayores niveles de excelencia de las universidades públicas argentinas, junto a la de la Universidad Nacional de La Plata. Siempre en el ámbito académico, pero fuera de la UNT, destaco que en un par de oportunidades presidió la Asociación Argentina de Economía Política.

Su papá era un comerciante de origen sirio que visitaba los campos para vender ropa. Analfabeto, "llevaba todas las cuentas en su cabeza", me contó Víctor, quien varias veces lo acompañó en sus recorridas rurales. Tengo para mí que en la Universidad de Tucumán, primero, y en la de Chicago, después, Elías aprendió las curvas de oferta y demanda, la frontera de posibilidades y la teoría del capital humano, pero la economía se le metió en la sangre viendo operar a su progenitor. Estuvo casado con Ana María Ganum, personaje central en su vida, lamentablemente fallecida. Tiene tres hijos y varios nietos.

Me gusta definirlo como un típico economista de un solo tema, como también lo fueron Leontief, North y Tirole, a diferencia de Hicks, Samuelson y Tobin, economistas multifacéticos. Él me corrige diciendo que es un economista de una sola herramienta, la contabilidad del crecimiento; técnica que descompone la tasa de crecimiento de un país en términos de variaciones de cantidad y calidad de los factores productivos y cambio tecnológico, lo cual permite entender mejor por qué crece el PBI de un país o una región. Naturalmente que para aplicar esa herramienta en la Argentina Elías tuvo que adaptarla para analizar la contabilidad del estancamiento y de la recesión.

Dado que desde hace algún tiempo, apretando algunos botones, cualquiera puede acceder a grandes bancos de datos, de manera que la restricción no es la disponibilidad de información sino la utilización de procedimientos que permiten sistematizarla, es importante recordar que cuando Víctor comenzó sus investigaciones empíricas buena parte de la labor consistía en construir las series estadísticas.

Su labor docente desarrollada en la UNT consiste en mucho más que el dictado de las cátedras. Porque también incluye el empeño que puso para que graduados de Tucumán pudieran completar su formación en el exterior y también que una notable cantidad de economistas de fama mundial visitaran la universidad para dictar seminarios. En otros términos: gracias a Elías, en el plano académico no solamente muchos estudiantes de economía conocieron el mundo, sino que también Tucumán ocupa un lugar en el radar mundial de la profesión. Que nadie se ofenda, pero no es lo mismo invitar a un norteamericano, canadiense o francés a conocer Buenos Aires que San Miguel de Tucumán. Ocurre que Víctor es la clase de personas que, cuando pide algo, uno tiene dos opciones: o le dice que sí de inmediato o le dice que sí por cansancio.

El acto de este miércoles dice mucho de esta labor, y también de la personalidad del galardonado. En una verdadera maratón de 10 horas de duración presentarán trabajos ex alumnos que hoy se desempeñan en el ámbito académico y en instituciones internacionales. Además, hablará Arnold Carl Harberger, quien a los 93 años sigue vigoroso y lúcido, y participarán de una mesa redonda Ricardo Arriazu, Miguel Ángel Broda y Carlos Alfredo Rodríguez.

Habrá emoción, seguramente, en la porción formal del encuentro, pero mucha más en el desayuno, el almuerzo y la cena; en el aeropuerto, en los pasillos. Todos queriendo saludar al homenajeado y fotografiarse con él, mientras en pequeños grupos cada uno le contará al resto su relación con Víctor.

¿Cómo reconocerlo personalmente, particularmente en un lugar cerrado? Muy fácil: porque desde hace varios años nunca, pero nunca, se saca el piloto ni la gorra. Nadie espera que lo haga cuando pronuncie su conferencia, titulada "Las fuentes del crecimiento económico en los desequilibrios".

Durante décadas viajó por todo el mundo, pero cada vez más le cuesta dejar su ciudad natal. Pero su ausencia física en modo alguno implica que no siga interactuando con sus colegas. El comienzo de estas líneas no tiene nada de casual, porque estamos todos esperando lo que él vaya a hacer en los próximos 80 años. Quiero ilustrar esto con un par de ejemplos.

Desde 1993, Elías es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE). La suya es una ausencia física en los seminarios que tienen lugar en la sede de la institución, pero una presencia cuando se trata de evaluar trabajos para los premios que otorga la ANCE, u otro tipo de tareas. En otros términos, Elías está aunque no esté.

El otro ejemplo tiene que ver con mis trabajos. Suelo hacer circular las versiones preliminares de mis monografías porque, como bien afirmó John Maynard Keynes en el prólogo de La teoría general: "Hay que ver las estupideces que uno puede llegar a pensar cuando trabaja solo". En números redondos, no más de 5% de los destinatarios de mis envíos se digna acusar recibo y mandarme algún comentario. Elías integra el 5%, con esta característica: se toma su tiempo para contestar, entre dos y tres semanas, pero cuando lo hace muestra no sólo la sabiduría propia de quien tiene oficio, sino su fantástica erudición en materia económica.

No está mal que prestemos atención a los aportes realizados por Smith, Ricardo, Malthus, Keynes, Schumpeter, Kuznets, Hirschman, Simon, etc. Pero está mal que nos circunscribamos a ellos, porque también en nuestro país hay méritos que merecen ser destacados. Por ejemplo, el de Víctor Jorge Elías.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2050688-los-primeros-80-anos-de-un-gran-economista-victor-elias