Más del 70% de los viajes en el Gran San Miguel de Tucumán se realiza en vehículos motorizados

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Un estudio indica que sólo un pequeño porcentaje de los traslados se produce a pie o en bicicleta y sostiene que la ciudad resulta hostil para el peatón. Advierte también deficiencias en el transporte público de pasajeros.

Veredas rotas y con desniveles, postes en el medio de las aceras, congestión vehicular en gran parte del centro y falta de ciclovías son algunos de los elementos que contribuyen a que la ciudad resulte hostil tanto para el peatón como para el ciclista. Una investigación realizada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNT (FAU) sostiene que el 74% de los viajes en el Gran San Miguel de Tucumán (GSMT) se realiza en vehículos motorizados: la mitad en colectivos y la otra mitad se divide entre autos particulares, motos y taxis.

Inés González Alvo es arquitecta y en su tesis doctoral analiza cómo se trasladan los tucumanos y cuál es el estado del sistema público de transporte. En su estudio indica que el escaso porcentaje de viajes que se realiza a pie o en bicicleta en el conglomerado puede explicarse en parte por la gran cantidad de obstáculos que existen al recorrer la ciudad. “En el municipio capitalino muchas veredas están en mal estado, hay baldosas salidas, rampas o desniveles de las casas que avanzan sobre el espacio público. Existen sectores dónde se retrae la vereda y casi no se puede avanzar, como la esquina de 25 de Mayo y Córdoba”, puntualiza.

La joven arquitecta observa que en algunos municipios como Yerba Buena y en la comuna de San Pablo las veredas son casi inexistentes. Menciona sectores que son complicados para cruzar a pie como la zona de la terminal de ómnibus, “ese ingreso está pensado para el tránsito vehicular y el peatón tiene cero prioridad”, ejemplifica. Considera que la ciudad en sí carece de elementos que favorezcan a quienes caminan, “ni hablemos de intentar circular por las veredas en silla de ruedas o con coches de bebé”, agrega.

El transporte motorizado tiene muchas desventajas, precisa el estudio que está financiado por el Conicet. Por un lado genera gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, por otro lado produce alta contaminación acústica y finalmente en estos vehículos se produce gran cantidad de accidentes mortales (en 2016 se registraron 386 muertes por accidentes de tránsito en Tucumán y 7.268 en el país).  

González Alvo está convencida de que el estado debe incentivar el traslado en medio no motorizados por medio de una política integral para el tránsito y el transporte, que abarque tanto a la provincia como a los municipios. Opina que además es necesario mejorar el sistema público de transporte, con la idea de que la gente tenga un buen servicio y prefiera utilizar este medio por sobre los autos particulares.

Serias falencias en el transporte público

La investigación explica que las líneas de colectivo tienen problemas de conectividad en algunas zonas. Aunque casi el 90% de los habitantes del GSMT tiene alguna parada de colectivo en un radio de hasta 500 metros de su casa, esto no le garantiza arribar a destino en forma directa. “En algunos sectores (en especial de norte a sur) los usuarios deben hacer trasbordo para llegar a dónde necesitan”, precisa el informe. Advierte una tendencia de las líneas de colectivo a definir sus recorridos sobre la base de la rentabilidad empresarial y no sobre las necesidades de los usuarios.  Señala además que es un servicio costoso y que los viajes demandan mucho tiempo.

Otra observación es que muchas líneas compiten y se superponen entre sí en su recorrido, en especial las urbanas con las metropolitanas. Explica que la mayoría pasa por dos puntos: el centro de la ciudad y la terminal de ómnibus, lo que contribuye a la congestión vehicular y como consecuencia genera un aumento del tiempo de traslado.

El estudio utiliza una combinación de métodos cualitativos y cuantitativos. Emplea Encuestas de Origen Destino (EOD) para precisar la movilidad de los ciudadanos y sus motivaciones. Incluye además el uso de cartografías georreferenciadas, previa digitalización de líneas de transporte público, para conocer los recorridos y la cobertura de las diferentes líneas.