Un equipo de médicos y veterinarios operó a un tapir de Horco Molle

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FOTOGRAFÍA EL TUCUMANO Ampliar
Gaspar es uno de los ocho tapires que viven en la Reserva Experimental. A raíz de un problema en una de sus patas, profesionales tucumanos de distintas disciplinas aplicaron sus conocimientos para curarlo. Una historia de solidaridad y amor por la naturaleza.
Un equipo interdisciplinario conformado por médicos y veterinarios operó con éxito a uno de los tapires de la Reserva Experimental de Horco Molle. Durante una hora, los profesionales debieron apelar a sus destrezas para extirpar el tumor que tenía "Gaspar" en una de sus patas traseras. 

Los veterinarios Elena Correa y Pablo Aon detectaron hace un año que Gaspar tenía una lesión que no se curaba. Atentos a esa situación, tomaron una muestra que enviaron a examinar al Departamento de Anatomía Patológica del Hospital Centro de Salud y a especialistas españoles, que confirmaron que la biopsia se correspondía con un tumor de la vaina del centro periférico. El diagnóstico suponía que la única alternativa de Gaspar era quirúrgica. 

Uno de los principales desafíos que los especialistas advirtieron fueron las características de la piel del animal, especialmente dura y poco elástica. Para encontrar una solución resolvieron convocar a médicos cirujanos para buscar en conjunto una técnica que les permita cerrar la herida cuanto sea posible para evitar infecciones durante la recuperación al aire libre. 
 
“Me convocaron para ver qué se me ocurría para cerrar la herida de Gaspar, que iba a ser importante, debido a que se necesitaba dejar márgenes libres para que no se regenere el tumor”, contó el médico Juan Cruz Yalour, quien hizo extensiva la invitación al cirujano plástico Sergio Reinoso y a los residentes de cirugía general, Gustavo Carrizo y Melisa Alfaro para colaborar con la tarea. 

El miércoles a la mañana, luego de que los veterinarios "durmieron" a Gaspar en su hogar de las yungas, personal de la Reserva lo colocó en una manta -que soportó 203 kilos- para llevarlo a la Casa Laboratorio. Allí, se procedió a extirpar el tumor y Reinoso utilizó la técnica de “colgajo por rotación” para sellar la herida del tapir. Si bien la operación propiamente dicha duró una hora, el equipo arribó a Horco Mollle a las 11 y se retiró seis horas después con la satisfacción del deber cumplido. 

“Lo hacemos por vocación y porque amamos los animales, iimagináte que tengo ocho perros en casa!”, exclamó Yalour, quien participó el año pasado en la operación de Inés, una tapir que llegó a cumplir 37 años en el reservorio que depende de la Universidad Nacional de Tucumán. “Ambas fueron experiencias muy lindas que nos permitieron hacernos amigos de los colegas de Veterinaria, con quienes tenemos muchas cosas en común”, finalizó el médico.  

Fuente: El Tucumano